Bienvenidos al blog del profe Jose, el blog para los futuros y futuras Técnicas en Atención a Personas en situación de Dependencia.

martes, 11 de marzo de 2014

HACIA UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD Y DEFINITIVA…. Propuestas y medidas que quizá sean más que necesarias.


  1. Necesitamos una educación que nazca desde el mundo educativo, no desde un despacho. La reforma educativa debe ser acometida por diferentes personas que viven en primera persona el mundo de la educación (expertos pedagogos y psicopedagogos, maestros y profesores EN ACTIVO, padres, madres y alumnos) y no por ministros sin vínculo profesional docente alguno. Es urgente dejar la educación en manos de aquellos que se dedican a ella, y “apolitizar” el sistema. El ministro de educación DEBE ser un docente, igual que los consejeros.
  1. Necesitamos cambios, pero no desechar aquello que ya funcione. Los cambios son necesarios, y estos deben hacerse desde la lógica y el conocimiento y no desde una ideología política. Cambiar aquello que no funciona respetando aquello que sí está dando resultados es fundamental para dejar ya de una vez de dar giros de una a otra acera en el mundo de la enseñanza.
  1. La educación ha de ser gratuita desde la educación infantil hasta la universidad. No debemos resignarnos a perder la educación pública, ni creernos que la privada es de mayor calidad o lo que más combiene a nivel de estado. La educación pública y gratuita es uno de los grandes derechos de nuestro estado de bienestar y debemos garantizar que así lo siga siendo.
  1. Calidad y equidad, pero ello no debe ser sinónimo ni de fácil promoción ni de segregación y elitismo académico. La calidad y la equidad del sistema educativo supone establecer sistemas que efectivamente apuesten y garanticen la igualdad de oportunidades pero sin caer en el fomento de la “vagueza estudiantil”. Para ello:
-Nuestro sistema debe ofrecer diferentes itinerarios formativos que se ajusten a los intereses y las posibilidades de nuestro alumnado, respetando su diversidad pero sin caer en la segregación ni en la estratificación educativa.
-La promoción del alumnado debe fomentar el esfuerzo y sobre todo apoyarse en una evaluación real del alumnado que mida la consecución real de objetivos marcados. Un alumno/a no debe promocionar si no ha alcanzado unos mínimos, esto no le hace ningún favor, sería más conveniente buscar mecanismos de apoyo y refuerzo para este alumnado que le ayudase a alcanzar dichos mínimos. La promoción sin esos mínimos no garantiza otra cosa que el fracaso.

  1. Se necesita un modelo pedagógico que apueste por contagiarse de las teorías psico-pedagógicas y didácticas actuales y que dan forma a los procesos de enseñanza-aprendizaje de otros sistemas educativos que sí funcionan.
  1. Las etapas del sistema educativo no necesitan ser reformadas, por mucho que algunos se empeñen en hacerlo o en cambiar el nombre a lo que ya hay para que parezca que lo hacen. Quizá lo que sí necesita reforma es el equilibrio entre las mismas y el lugar que ocupa cada una dentro de un centro educativo. La enseñanza obligatoria debería separarse físicamente de la enseñanza postobligatoria y, sobre todo, de la formación profesional. Llevar el primer ciclo de la ESO a los institutos quizá ha sido un gran error que a traído más contras que beneficios.
  1. Se necesitan más recursos pero sobre todo un mejor uso de los recursos. Igual que una educación sin recursos no puede ser de calidad, basta ya de recortes en educación,…un mal uso de los recursos existentes es aun peor. No es necesario regalar ordenadores a los niños, ni becas innecesarias que en muchos casos que acaban sirviendo para pagar el carné de conducir a adolescentes,…el despilfarre en educación es contraproducente y lejos de dotar de calidad al sistema, la merma. La calidad de un sistema no va ligada a la cantidad, sino a la utilidad y la eficiencia.
  1. Se necesita un sistema de becas lógico y racional, que ni se pase ni se quede corto. Siempre que sea posible, afrontar los costes de la educación del alumno (como por ejemplo se hace con los cheques libro, o servicios de transporte gratuito,…) es preferible a dotarle con cuantías económicas que o no llegan o se pasan. El sistema de becas debe encontrar, además, el equilibrio entre lo social y lo académico.
  1. Necesitamos potenciar la formación profesional. Necesitamos una formación profesional que más que dar facilidades para la obtención de una cualificación profesional, de la posibilidad a los ciudadanos de formarse y adquirir una profesión que les ayude al acceso y/o la reinserción en el mundo laboral. La formación profesional, por otro lado, no debe servir a la empresa para encontrar mano de obra barata o gratuita ni para estimular la precariedad laboral (como trata de hacer, en parte, la FP DUAL).
  1. Necesitamos un profesorado formado y con vocación. Dar prestigio a la profesión no es sinónimo de dar poder. El prestigio se gana con trabajo y el trabajo se consigue con buena preparación. Dignificar una profesión supone que los mejores se dediquen a ella. El magisterio y la docencia deben dejar de ser una segunda opción, o una opción fácil de acceso a un puesto fijo, para convertirse en la más deseada, para ello:
-Debemos combatir el intrusismo laboral con vocación. Para ello se hacen necesarios itinerarios formativos reales, especializaciones a docencia dentro de las carreras universitarias. Un CAP o un MASTER no aporta la formación de calidad necesaria. En países como Finlandia o Japón, la docencia la engloban aquellos con expedientes más altos (En Finlandia se necesita un 9 sobre 10 para acceder a magisterio, aquí un 5 sobre 14). Se trata pues de poner la educación de nuestros hijos en manos de los mejores profesionales del país. “Aquellas personas que acceden a la función docente sin apenas formación pedagógica y didáctica caen, seguramente, en el error de dar clase como a ellos se la dieron allá por los años 70-80.
- Se necesita una reforma en los sistemas de acceso y selección a la función pública docente, y quizás, ya va siendo hora de comenzar a regular también la contratación en la escuela privada.
- Una formación continuada y de calidad es fundamental. Hay que romper con lo que hoy día existe pues ni es eficaz, ni es atractivo, ni es eficiente.
-Los mejores docentes, y los más preparados, deben ser aquellos que se encargan de los primeros años de enseñanza.
-Necesitamos universidades más prácticas y menos teóricas, cuanto menos de cara a la formación de docentes.

  1. La escuela debe estar abierta a la participación familiar y a los demás recursos socioculturales. La participación de la familia debe servir para enriquecer el proceso de enseñanza-aprendizaje. Ello debería ser un derecho y una obligación. Se debe devolver la posibilidad de participación que a los consejos escolares le quita la LOMCE y abrir nuevos cauces de participación a la familia y a otros recursos socioculturales en la vida de los centros educativos, especialmente en las primeras etapas del sistema educativo.
  1. La educación debe dedicarse a la formación y educación integral de la persona, pero esta integridad no debe confundirse con el adoctrinamiento político o religioso. La educación en determinadas doctrinas religiosas debe entenderse como algo extraescolar, fuera del horario escolar y que no reste dedicación a las áreas del currículo, especialmente en la secundaria y la postobligatoria. En una sociedad cada vez más plural, la educación religiosa no puede “imponerse” dentro de la escuela. España debe evolucionar, en este sentido, tal y cómo ya han hecho la muchos países en Europa. Por otro lado, el profesorado de religión, debería ser seleccionado de la misma forma que el resto de profesorado, y no a dedo por una institución religiosa sin garantizar que la aptitud pedagógica del mismo sea la adecuada.
  1. La inspección educativa debe comenzar a tener un papel REAL dentro del sistema educativo y no solo un papel burocrático. No debe ser entendida como un mecanismo de presión e intimidación, pero sí como una realidad que empiece a funcionar.
  1. El papel del director y del equipo directivo es fundamental, pero un director no debe ser únicamente un gestor del centro, sino un líder. Un líder democráticamente elegido por todo el claustro de profesores y representantes de la comunidad educativa (familia y alumnado) y no impuesto a dedo desde las administraciones. Así mismo, el poder nunca debe ser unipersonal, sino más bien repartido. También la función directiva debe ser sometida a evaluaciones periódicas.